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Por Admin (del 03/11/2008 @ 14:14:21, en Actualidad, leer 161 veces)
El Acuerdo de socialistas y populares en la Moncloa defiende una salida conservadora a la crisis económica.
Las medidas que se pusieron en común tienen un objetivo central: asegurar los intereses del sector financiero y del empresariado de la construcción. La idea es sencilla: capital financiero e inmobiliario -los motores de la economía española-, están en crisis y hay que salir en su ayuda. Otras consideraciones sociales o necesidades de cambio estructural de nuestro modelo económico, han desaparecido del discurso oficial.
La consecuencia de esta especie de Gobierno de unidad entre los dos partidos mayoritarios del Estado, es clara: la lucha contra el paro, la reducción de la precariedad laboral y el aumento del gasto social no son un objetivo económico a conseguir.
Este acuerdo contempla el endeudamiento del Estado a favor de un sector financiero -que para ser el más fuerte del mundo como se nos ha dicho- necesita de un 15% de la riqueza nacional para garantizar su estabilidad. Durante 14 años, unos y otros, han estado defendiendo estabilidad presupuestaria, primero; y el superavit después, negando cualquier aumento de gasto social y de políticas expansivas de pleno empleo. Ahora que la banca y las finanzas están en crisis, ahí sí, defienden que el Estado se endeude para salvar al capital financiero.
Pero esta medida no se toma sola, sino que se inserta en una propuesta –no muy clara- de “reformas estructurales” y de una reunión del Pacto de Toledo, medidas que cierran el círculo de la salida española a la crisis, salida que no es otra, que la profundización de un modelo económico que sólo puede subsistir con precariedad, altas tasas de temporalidad, paro estructural, un Estado social menguante, depredación del territorio y bajos salarios, ese acuerdo de estudiar “reformas estructurales” huele a reforma laboral, y la reunión del Pacto de Toledo, parece defender un modelo de capitalización privado frente al modelo de reparto.
Lo que Izquierda Unida opina es que se están poniendo de acuerdo en flexibilizar el mercado laboral como forma de “ayudar” a sectores como el de la construcción, el comercial, el agro-exportador o el turístico. En defender privatizaciones de AENA o del 15 o del 100% de la sanidad, con el objetivo de garantizar ámbitos de rentabilidad rápida al capital financiero. Y preparan presupuestos en los que el gasto social sufre los recortes pero las inversiones en infraestructuras se mantienen, con el objetivo de ayudar a la economía del ladrillo por medio de la economía del cemento.
Esta política económica y las medidas antisociales son las que atacan, de forma directa, los intereses de la mayoría de la población madrileña, aquella formada por trabajadores asalariados, pensionistas, jubilados, jóvenes estudiantes y desempleados. Privatizar beneficios y socializar pérdidas siempre contarán con la oposición de Izquierda Unida. Tanto PSOE como PP están de acuerdo en la política económica y social a llevar.
Nosotros defendemos medidas concretas que presentan una alternativa de izquierdas, para que los trabajadores no sean los que paguen la crisis. Defendemos una salida social a la crisis, con dos objetivos concretos. Un o a corto plazo: la defensa del empleo y del poder adquisitivo de los asalariados y la lucha contra el paro. Otro a medio plazo: el cambio del modelo económico que supere el carácter especulativo y rentista actual.
Con estas medidas Izquierda Unida centra la discusión ahí donde está el debate político real. En nuestra opinión, quién necesita un plan de rescate no es el sector financiero, quién necesita, un plan de rescate son los que viven de su salario.
Las medidas que Izquierda Unida defiende se pueden agrupar en cuatro ejes:
1. El primer eje tiene como objetivo el garantizar, en momentos de crisis, la generación de empleo de calidad y la lucha contra el paro.
2. Un segundo eje tiene como objetivo el desarrollo de políticas sociales de carácter público generadoras de empleo de calidad y de aumento del salario indirecto.
3. Un tercer eje que se centra en medidas de cambio estructural del modelo económico madrileño.
4. Por último, un cuarto eje, que defiende superar la actual política presupuestaria hacia un sistema basado en los principios de suficiencia y progresividad.
Los trabajadores pagaron con bajos salarios y empleo precario la bonanza económica, y ahora con su política pagan hoy con desempleo la crisis. La crisis económica impacta de manera más negativa en la mujer, los jóvenes y los trabajadores inmigrantes. Con ello, hace que los sectores sociales que más contribuyeron al crecimiento económico pasado, son los que más sufren las consecuencias de la crisis actual.
Esto son los problemas, y este es el debate político que debemos tener. Izquierda Unida no va a entrar en polémicas interesadas.
Las medidas que se pusieron en común tienen un objetivo central: asegurar los intereses del sector financiero y del empresariado de la construcción. La idea es sencilla: capital financiero e inmobiliario -los motores de la economía española-, están en crisis y hay que salir en su ayuda. Otras consideraciones sociales o necesidades de cambio estructural de nuestro modelo económico, han desaparecido del discurso oficial.
La consecuencia de esta especie de Gobierno de unidad entre los dos partidos mayoritarios del Estado, es clara: la lucha contra el paro, la reducción de la precariedad laboral y el aumento del gasto social no son un objetivo económico a conseguir.
Este acuerdo contempla el endeudamiento del Estado a favor de un sector financiero -que para ser el más fuerte del mundo como se nos ha dicho- necesita de un 15% de la riqueza nacional para garantizar su estabilidad. Durante 14 años, unos y otros, han estado defendiendo estabilidad presupuestaria, primero; y el superavit después, negando cualquier aumento de gasto social y de políticas expansivas de pleno empleo. Ahora que la banca y las finanzas están en crisis, ahí sí, defienden que el Estado se endeude para salvar al capital financiero.
Pero esta medida no se toma sola, sino que se inserta en una propuesta –no muy clara- de “reformas estructurales” y de una reunión del Pacto de Toledo, medidas que cierran el círculo de la salida española a la crisis, salida que no es otra, que la profundización de un modelo económico que sólo puede subsistir con precariedad, altas tasas de temporalidad, paro estructural, un Estado social menguante, depredación del territorio y bajos salarios, ese acuerdo de estudiar “reformas estructurales” huele a reforma laboral, y la reunión del Pacto de Toledo, parece defender un modelo de capitalización privado frente al modelo de reparto.
Lo que Izquierda Unida opina es que se están poniendo de acuerdo en flexibilizar el mercado laboral como forma de “ayudar” a sectores como el de la construcción, el comercial, el agro-exportador o el turístico. En defender privatizaciones de AENA o del 15 o del 100% de la sanidad, con el objetivo de garantizar ámbitos de rentabilidad rápida al capital financiero. Y preparan presupuestos en los que el gasto social sufre los recortes pero las inversiones en infraestructuras se mantienen, con el objetivo de ayudar a la economía del ladrillo por medio de la economía del cemento.
Esta política económica y las medidas antisociales son las que atacan, de forma directa, los intereses de la mayoría de la población madrileña, aquella formada por trabajadores asalariados, pensionistas, jubilados, jóvenes estudiantes y desempleados. Privatizar beneficios y socializar pérdidas siempre contarán con la oposición de Izquierda Unida. Tanto PSOE como PP están de acuerdo en la política económica y social a llevar.
Nosotros defendemos medidas concretas que presentan una alternativa de izquierdas, para que los trabajadores no sean los que paguen la crisis. Defendemos una salida social a la crisis, con dos objetivos concretos. Un o a corto plazo: la defensa del empleo y del poder adquisitivo de los asalariados y la lucha contra el paro. Otro a medio plazo: el cambio del modelo económico que supere el carácter especulativo y rentista actual.
Con estas medidas Izquierda Unida centra la discusión ahí donde está el debate político real. En nuestra opinión, quién necesita un plan de rescate no es el sector financiero, quién necesita, un plan de rescate son los que viven de su salario.
Las medidas que Izquierda Unida defiende se pueden agrupar en cuatro ejes:
1. El primer eje tiene como objetivo el garantizar, en momentos de crisis, la generación de empleo de calidad y la lucha contra el paro.
2. Un segundo eje tiene como objetivo el desarrollo de políticas sociales de carácter público generadoras de empleo de calidad y de aumento del salario indirecto.
3. Un tercer eje que se centra en medidas de cambio estructural del modelo económico madrileño.
4. Por último, un cuarto eje, que defiende superar la actual política presupuestaria hacia un sistema basado en los principios de suficiencia y progresividad.
Los trabajadores pagaron con bajos salarios y empleo precario la bonanza económica, y ahora con su política pagan hoy con desempleo la crisis. La crisis económica impacta de manera más negativa en la mujer, los jóvenes y los trabajadores inmigrantes. Con ello, hace que los sectores sociales que más contribuyeron al crecimiento económico pasado, son los que más sufren las consecuencias de la crisis actual.
Esto son los problemas, y este es el debate político que debemos tener. Izquierda Unida no va a entrar en polémicas interesadas.
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